NUEVOS AIRES EDICIÓN Nº 7  | JUNIO DE 2018
 

La marea verde no es magia

Rita Awiron*

Educación para decidir
Anticonceptivos para no abortar
Aborto legal para no morir


La consigna de la Campaña por la Despenalización del Aborto, comporta un programa completo y necesario acerca de cómo pensar y ejercer nuestra capacidad, no de reproducirnos, sino de generar nuevos sujetos.

¿En qué fondo de la historia nuestros antepasados dejaron de parir lo que su biología creaba más allá de sus intenciones, para comenzar a intervenir tratando de poner esta capacidad bajo el comando de sus deseos y posibilidades? Las formas que adquirieron las relaciones sociales hace necesario que precisemos la idea: bajo el comando de los deseos de quienes? porque esta capacidad, como todas, fue y sigue siendo una ficha en el juego del poder y el intento de sometimiento de los unos por los otros.

Muchos de los que sostenemos la necesidad de que el aborto sea legalizado, partimos de colocar alto, en el lugar que le corresponde, la decisión de concebir y criar. Sí, la decisión soberana de lxs progenitorxs, de lxs que quieren poner en juego su deseo para que de él nazca la criatura a ser criada para la vida. No hay ningún instinto que defina la sexualidad humana ni la concreción de ser madre/ padre. El ejercicio de nuestro deseo sustenta el sostenimiento del nuevo ser, de manera que el respeto por nosotros y por la nueva vida, dé chance al desarrollo de una nueva libertad.

Lo personal es político, por eso esta decisión amerita el respeto y apoyo de la sociedad toda, lejos de imposiciones que pretenden someter la progenitura a criterios ajenos al que la ejerce. Someter sí, porque los que dicen defender la vida, no bregan por ampliar las posibilidades de todxs de evitar embarazos no deseados, por el contrario ponen palos en la rueda: la posición oficial de la Iglesia Católica condena el uso de los anticonceptivos más seguros que posibilitan decidir cuando engendrar hijos, y hacen lobby para frenar la educación sexual y la distribución de anticonceptivos.

Según una investigación encargada por la Comisión Nacional de Programas de Investigación Sanitaria (Conapris) del Ministerio de Salud de la Nación y realizada en el año 2006, en nuestro país actualmente hay casi tantos abortos como nacimientos por año, lo que revela el tironeo que se da alrededor de la decisión de procrear en la sociedad y que  tiene su correlato en la subjetividad de lxs protagonistas directxs.
Mantener esta situación en el cono de sombra que implica la clandestinidad mete bajo la alfombra dos situaciones de larga data:
Por un lado, privadamente circula el aborto que se susurra o directamente se desmiente, clínicamente seguro para el que pueda pagarlo y, ya sabemos, que lo clandestino aumenta el precio. Esta práctica sostiene el negocio de la parte de la corporación médica que calla frente a la polémica, mientras hace caja, “en negro” por supuesto.
Por otro lado, la compulsa queda expuesta en los hospitales públicos, donde llegan mujeres sufriendo consecuencias nefastas de abortos mal hechos. Se encuentran a veces con “personal de salud” evasivo, o con los que, con abuso de poder, les hacen pagar la atención con el sometimiento a la censura y el menosprecio. Cuando se encuentran con verdaderxs cuidadorxs de la salud, médicxs y asistentes, que honran su rol de poner sus habilidades al servicio del alivio del que sufre, ellxs, al salvar a estas mujeres de la muerte que alcanza a muchas otras, deben consignar “aborto espontáneo”, porque ellxs también pueden quedar expuestos a lxs inquisidorxs. Los sectores médicos que sostienen la necesidad de modificar la situación actual saben, y les importa, que las que corren riesgo de vida son mayoritariamente pobres y jóvenes.

Como resultado de la aplicación, aún no suficiente, de la ley de Salud Sexual y Reproductiva ha descendido  la cantidad de abortos. “Pero no ha descendido en la franja de las mujeres más jóvenes y adolescentes. Los que no apoyan la educación sexual y el poner los anticonceptivos al alcance de todos, pretenden mantener el  castigo aunque la prohibición no produce descenso en la cantidad de abortos”. ¿Pretenden también mantener el mercado negro de los abortos, y el de la cesión de hijos desde la clase más pobre a la más pudiente?  
Los que apoyamos la legalización del aborto pretendemos poner luz a toda la cuestión, bregando por: amplia cobertura en educación sexual y en la facilitación del acceso a los anticonceptivos para todos, apuntando con fuerza a la disminución del embarazo no deseado; por el sostenimiento socioeconómico de aquellxs cuyos escasos recursos complican su deseo de gestar; por la posibilidad de recurrir a la interrupción voluntaria y legal del embarazo, cuando haya fallado la prevención del embarazo no buscado.
   
Las estadísticas de los países que legalizaron el aborto junto al reforzamiento de la atención preventiva en Salud Reproductiva muestran disminución de los abortos realizados. Por eso pujamos para que nuestra sociedad dé a luz la ley presentada al Congreso por La Campaña. Este proyecto establece que las prestaciones requeridas por el IVE (Interrupción Voluntaria de Embarazo) estarán garantizadas por el Sistema Público de Salud y que los Sistemas de Salud de la SeguridadSocial y Privados las incorporarán a sus coberturas en igualdad de condiciones que sus otras prestaciones.

Estos pensamientos fueron volcados en estas mismas páginas en noviembre del 2011, ya entonces un gran número de mujeres habíamos tomado este tema como prioritario en nuestras discusiones tanto en el ámbito privado como en el público. El debate tuvo su inicio en los 70 con aquellas mujeres intelectuales, científicas, artistas, que traían de sus viajes a Europa el debate que allá se daba sobre estos temas. Algunas de ellas comenzaron a viajar al interior, tomaron contacto con jóvenes, formaron 300 organizaciones que discutían y fijaban posiciones. Fueron años de mucha incertidumbre ya que no se sabía si lo que hacían podría tener impacto fuera de las integrantes de los grupos. En 1988 durante un encuentro en Mendoza, 50 mujeres debatieron sobre el aborto en un taller autoconvocado. En 1990 fue otro paso importante para el movimiento de mujeres, se realizó en San Bernardo el Encuentro Feminista Latinoamericano, mujeres de toda América Latina querían debatir sobre la interrupción voluntaria de embarazo, incluidas las Católicas por el Derecho a decidir. Entre todas decidieron fijar el 28  de septiembre como Día de Acción Global por un aborto legal y seguro. En 1992 por primera vez se presenta un proyecto de anticoncepción y aborto con el que se dio a conocer su legalidad en otros países. Tuvo gran difusión y fue un acierto muy importante ya que no se conocían estas realidades. Este proyecto fue el puntapié inicial del que se presentó en 2003. Recién en 1995, la comisión del Encuentro Nacional de Mujeres decidió abrir un taller propio. La discusión  dejó de ser de unas pocas y se amplió a los estudiantes y a las organizaciones políticas, feministas y lesbianas, así nació la Coordinadora por el Derecho al aborto. Desde entonces nunca se dejó de discutir este tema entre las miles de mujeres que participan anualmente en estos encuentros. El 3 de junio de 2015 aparece en el espacio público con mucha fuerza el movimiento feminista “Ni una menos” cuya consigna interpela a gran parte de la sociedad al hacer visible la gravedad de los femicidios y la violencia de género.
 Esta es una parte de la larga historia que estalló en las calles el 13/6 generando una aparentemente mágica ola verde, formada mayoritariamente por jóvenes y donde también había una fuerte presencia de sus madres y abuelas que festejaron juntas con llantos, gritos y alegría la mañana del 14/6, después de 22 horas de sesión en diputados cuando se obtuvo la media sanción  por 129 votos a favor y 125 en contra. Ahora tienen la palabra los Senadores ante una sociedad que ya hizo propia la ley, esperemos que estén a la altura de las circunstancias.

Como dice Mabel Bellucci “Si se aprueba la ley la lucha recién va a empezar, vamos a tener que lograr la implementación. Pero aunque los legisladores no pasen el proyecto, el aborto está siendo legalizado en la sociedad”.

 

*Licenciada en Ciencias Políticas, columnista habitual de “Nuevos Aires”