NUEVOS AIRES EDICIÓN Nº 6  | MAYO DE 2018
 

CGT de los Argentinos

Roberto Papadopulos*

La historia


Corría el año 1968 y las consecuencias de la aplicación de los planes  de entrega y sumisión a los grupos concentrados del capital internacional que significó  ajuste, miseria y represión de los sectores populares, por parte del gobierno de la dictadura militar del general Onganía, se hacían difícil de sostener. Las movilizaciones y luchas de gremios y organizaciones sociales y populares no eran suficientes. Las bases obreras y populares exigían, a la vacilante CGT, la necesidad de enfrentar con más decisión a la dictadura. Es así que el 14 de diciembre de 1966, la CGT  convocó un paro nacional que pese a la falta de organización y el sabotaje de algunos dirigentes que se auto-titulaban “realistas”, fue cumplido con ferviente adhesión. Pero el plan de acción no continuó,  la presión de las bases recrudeció y obligó a convocar, para el 22 de febrero de 1967, a la realización de actos y manifestaciones en todo el país. Y la dictadura empezó a mostrar, más claramente, su verdadero rostro. Represión, formación del CONASE (Consejo Nacional de Seguridad), los famosos siete puntos ordenando la represión de las movilizaciones, quita de personería a los sindicatos, detención de sus dirigentes más combativos y descuento de los días de paro.
En medio de este clima, el gobierno ensayó  la maniobra de cambios en el gabinete. La salida de Salimei y Martínez Paz y el reemplazo por Krieger Vasena y Borda,  no  amenguó, sino profundizó  los planes de la dictadura de los monopolios y organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial).  Otra vez, la dirección de la CGT presionada por las bases, convocó al paro nacional para el 1º de marzo de 1967. Y si bien no logró cambiar en absoluto las acciones del gobierno y creó cierto desánimo, la dictadura mostró su contenido ultra-reaccionario y anti-popular.  Quedó claro que el camino del “diálogo y la conciliación” que planteaban algunos dirigentes sindicales amigos del gobierno, no tenía perspectiva. Sólo quedaba la organización y la lucha.
Pero la dictadura tenía sus planes. Se planteaba, en acuerdo con los dirigentes conciliadores, tener una CGT “aliada” que frenase toda la lucha y los reclamos contra las políticas neoliberales. Era una oficina del gobierno. En ese contexto de luchas,  se impulsó la realización del Congreso normalizador.   

 

El Congreso Normalizador

El mismo fue convocado para los días 28, 29 y 30 de marzo de 1968 en la sede de la UTA (Unión Tranviarios Automotor), en la calle Moreno 2969. El mismo funcionó bajo la advocación de Amado Olmos,  el dirigente del gremio de la Sanidad que tuvo participación protagónica en dos Congresos que marcaron hitos en la lucha obrera y popular: La Falda de 1957 y Huerta Grande de 1962. Se presentaron dos grandes corrientes de gremios; los más dialoguistas y conciliadores con la dictadura, acaudillados por Augusto T. Vandor, José Alonso y Eleuterio Cardozo  que plantearon la maniobra que solo debían participar del congreso los gremios en “condiciones estatutarias”, y  los más combativos encabezados por Raimundo Ongaro que se oponían a esta acción divisionista. Al fracasar esta maniobra, el grupo vandorista se retiró del Congreso y constituyó la CGT Azopardo y nombró Secretario general a Vicente Roqué acompañado por Ramón Baldassini. Detrás se movían Vandor, Cardozo, Maximiliano Castillo y Adolfo Cavalli.  Los liderados por Ongaro pasaron a deliberar en Paseo Colón 738, sede de la Federación Gráfica Bonaerense. Nombraron secretario General a Raimundo Ongaro y constituyeron lo que se conoce como la CGT de los Argentinos.  En esta CGT convergieron destacados dirigentes gremiales: Ricardo de Luca, Jorge Di Pascuale, Alfredo Ferraresi, Julio Guillan y Agustín Tosco. Diversos sectores políticos compartían la necesidad de enfrentar con la lucha a la dictadura militar de los monopolios: el peronismo revolucionario, sectores radicales, socialistas, comunistas y socialcristianos. Ya en el Congreso, Ongaro, en encendido discurso, fijó firmes posiciones frente a la dictadura militar y la posición conciliadora del sector vandorista. “Nosotros hemos dicho que preferimos honra sin sindicatos y no los sindicatos sin honra. Mañana nos pueden intervenir. No tenemos aquí ninguna prebenda personal que defender, pues para defender a nuestros compañeros  no hace falta el sillón ni el edificio. Lo hacemos porque lo llevamos en la sangre desde que hemos nacidos”.
El 1º de abril emitió un documento con una importante plataforma política: Reclama institucionalización, libertad gremial y derecho de huelga y convoca a la unidad amplia con el reclamo de rectificación del rumbo.  
Estos documentos publicados, por primera vez, en el periódico de la CGTA que sale a la luz el mismo 1º de Mayo de 1968. En él se incluye un importante documento compuesto por el Llamamiento del 1º de Mayo y programa de acción.  Llegan a editar 55 números y una tirada de casi un millón de ejemplares. En su redacción participaban Rodolfo Walsh, Rogelio García Lupo y Horacio Verbitsky.
La CGT de los Argentinos, no solo reagrupó, organizó fuerzas sindicales y las luchas.  También jugó un activo papel de apoyo con el Cordobazo, decretando un paro nacional junto a la CGT de Azopardo.

 

El llamamiento del 1º de Mayo y el Programa tienen un alto contenido político. Rescata y se identifica en la lucha de decenas de trabajadores que dieron la vida por los derechos de la clase obrera y la liberación nacional. Asimismo, reivindica la lucha de la clase obrera y la necesidad de destruir al capitalismo como régimen de explotación de los trabajadores y señala que la propiedad sólo debe existir en función social. Además, reclama el derecho de los trabajadores a intervenir en la producción, y también en la administración, planteando la nacionalización de los sectores básicos de la economía. Por último, agrega: los compromisos firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos.

La enorme experiencia que significa la creación y acción durante cuatro años de la CGTA y sus dirigentes, constituye un ejemplo de lucha obrera y popular y un camino a recorrer.

 

*Periodista, integra el Consejo Editorial de la revista “Tesis 11”
Es colaborador habitual de “Nuevos Aires”.