Nuevos Aires
Nuevos Aires Periodismo sin etiquetas, pero jamás neutral.
"La historia no tiene punto final.
Sólo puntos suspensivos..."
L. Marechal

NI UNA MENOS

En el otoño de 2015, más precisamente el 3 de junio, miles de personas cubrían la Plaza de los Dos Congresos y sus adyacencias, y del mismo modo eso ocurría en 80 ciudades de nuestro país, reclamando contra la perversidad de la violencia machista. Era un verdadero desafío que se realizaba en medio de una sociedad que no cesaba de negar el hecho y persistía en ocultarlo, sino que se abordaba sin prejuicios una batalla cultural que se tornaba necesario ganar, para proyectar ese resultado hacia la búsqueda de un porvenir más noble para el conjunto de los argentinos.

Por supuesto, este 3 de junio de 2017, adoptó un rasgo plural, abierto, que tiende a caracterizarlo. Porque el oprobio de la desigualdad que sacude la entraña de nuestra Patria y que se extiende a lo largo del continente, tiene a la mujer como su víctima más significativa. Es decir, esta marcha que promovió el movimiento feminista y que tuvo su origen en la exigencia de mostrar la violencia gestada por el hombre contra la mujer, ha profundizado sus objetivos al rechazar y resistir, razón de este tiempo oscuro, la violencia que se traduce en la falta de trabajo, en la infamia del ajuste perpetuo y, fundamentalmente, por los permanentes agravios de índole social que nacen en el centro de la matriz neoliberal.

Más allá de que algunos “opinólogos” de los medios hegemónicos intenten descalificar la jornada por un supuesto compromiso partidario de las organizadoras, lo cierto es que la presencia de diversas agrupaciones ha iluminado la tarde y la protesta se ha visto alimentada con el posicionamiento socio-político de todas las que forjaron este día que supo articular, con decisión, combate y esperanza.

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