NUEVOS AIRES EDICIÓN Nº 1  | OCTUBRE DE 2017
 

Lazos del Che en nuestra ciudad

Antonio J. González

 

Celia De la Serna de Guevara, la madre de Ernesto Guevara, “fue precursora de algunas actitudes beligerantes o progresistas”, sostiene Julia Constenla en su libro donde analiza la vida de esta mujer. Celia es presentada por la autora nacida a principios del siglo XX bajo el mandato de las trenzas escolares y del cuello planchado con cera, y que forjaron su rebeldía con cortes a la melena, cigarrillos en la mano e hijos sietemesinos. Celia, además, era una mujer intrépida que nadaba –literalmente– contra la corriente y que decidió proteger a su primer hijo –Ernesto Guevara– sin la protección que demandaba un enfermo de asma”.
“…es un emergente de las mujeres nacidas a principio del siglo XX. Yo la conocí bastante bien a Celia, le hice su primera entrevista y después nos hicimos amigas” aclara Constenla en un reportaje. “En ese momento, los combatientes eran seductores y además el Che era un Guevara de la Serna, no era un cabecita salido de una villa, de modo que en el primer viaje de Fidel la sociedad argentina le hace la venia”.


“…se convierte en una abanderada de la revolución cubana –agrega-  y trabaja como cualquier militante. Por eso, estuvo presa. Después de su última visita a Cuba, en 1963, el Che le paga un viaje muy modesto por Europa para que ella conozca por primera vez el lugar donde vivió su familia. Y cuando regresa en la Aduana le descubren unos libros que consideran subversivos y unas fotos de ese guerrillero comunista que es el Che Guevara y la detienen. Queda a disposición del Poder Ejecutivo y la trasladan a la Cárcel del Buen Pastor, en Buenos Aires, donde permanece presa más de un mes. Hasta que interviene un juez que se constituye en la cárcel una noche, decide que no hay razón para la detención y la saca de la cárcel personalmente. Pero Celia se la bancaba”.


¿Por qué esta descripción de la madre de un argentino que sigue representando en el mundo más que un mito y mucho más que una historia latinoamericana? Ella era hija de Juan Martín de la Serna Ugalde, profesor de leyes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, embajador y político y nieta de Juan Martín de la Serna Fonrredona.


Esta mujer integra el árbol genealógico de los De la Serna, curiosamente tronco  de donde también surgió Martín de la Serna quien fue el gestor de la fundación del municipio de Avellaneda en 1859 y su primer intendente. Era a su vez miembro de la Sociedad Rural, senador, y su esposa, abuela de Celia, murió durante la epidemia de fiebre amarilla. Él crió a su hijo, el padre de Celia, que resultó ser con el tiempo destacado profesor.


Este curioso punto de contacto con el nacimiento de Avellaneda como jurisdicción independiente en la provincia tiene, además, otro vínculo estrecho con aquella revolución que el Che acompañó en el país centroamericano. Un periodista de Avellaneda se integró a ese proceso transformador. En 1959 Jorge R. Masetti comienza a trabajar junto a los cubanos y el propio Che. Funda la agencia noticiera y en 1963, intentaría una trágica aventura guerrillera en los montes de Salta bajo el nombre “Comandante Segundo” acompañando al Che.


Dos líneas de contacto entre nuestra propia historia y aquella que sacude al mundo desde esos años.