NUEVOS AIRES EDICIÓN Nº 1  | OCTUBRE DE 2017
 
 

Cataluña: ¿hacia dónde?

“No faltó quien advirtiera desde 1978 que el problema del encaje de Cataluña en el Reino presentaba problemas más graves, más estructurales, que los del País Vasco. Porque el País Vasco es un pequeño país de dos millones de habitantes, mientras que Cataluña representa más del 15% de la población española y su economía, más exportadora y crecientemente orientada al exterior, significa un 20% del PBI del Reino.”

(Pedro Brieger/”La encrucijada española”/Ediciones Capital Intelectual/2015).

Más allá de la compleja situación que se plantea entre la dirigencia catalana liderada por Carles Puigdemont y el gobierno que preside nacionalmente Mariano Rajoy, lo cierto es que ambos continúan sosteniendo sus convicciones: los primeros, que aspiran a una independencia definitiva de España que el referéndum del 1º de octubre ratificó con el voto de la ciudadanía, y los segundos, apoyados en el artículo 155 de la Constitución que posibilita al gobierno central tomar medidas excepcionales para obligar, a una comunidad autónoma, a cumplir sus obligaciones que disponen no afectar a la integridad territorial del Estado y la Soberanía de la Nación. Consecuente con esto último, Rajoy “abrió la puerta” que le permitirá aplicar el mencionado artículo 155, hecho que significará negarse al diálogo y enviar esta resolución al Senado. En este caso, el Partido Popular tiene mayoría absoluta y, por ende, podrá destituir al gobierno catalán e intervenir al Parlamento Regional.

Mientras tanto, en la tarde del sábado 21 de octubre, las calles de Barcelona se nutrieron con una verdadera multitud que le exigían a Puigdemont que convierta las palabras en hechos y, en consecuencia, declare la Independencia de inmediato.

Este es el panorama difícil que tiene en vilo no sólo a Cataluña, sino a España toda, con una repercusión inevitable en la Europa de hoy. ¿Llegará la sangre al río? Los días que vendrán, tal vez, nos darán una respuesta acaso inimaginable para esta España sacudida por los vendavales reaccionarios de un gobierno neoliberal y alimentado por un alto componente neofascista que encabezado por Rajoy, transmiten los nostálgicos hijos del régimen franquista. Por otra parte, la subordinación acrítica del Partido Socialista aliándose a Rajoy, aumenta la confusión que cruza la actualidad de la península. A ella, también, agrega un condimento gracioso a este presente dramático, el ver y oír al rey Felipe IV en una entrega de premios a personalidades de la cultura, referirse a los acontecimientos “como un inaceptable intento de secesión y de ataque a la democracia parlamentaria.” Para no creer, un rey cuyo origen (su padre Juan Carlos) fue impuesto por el dictador Francisco Franco, hablar solemnemente en defensa de la democracia como si él hubiera sido elegido por el pueblo.

Pero, ¿cuál es la opinión de este cronista ante el porvenir de España? Sugerir, aquí y ahora, la necesidad de volcar los esfuerzos colectivos en intentar la búsqueda de una República Federativa Plurinacional que reconozca la existencia de naciones previas a la formación del Estado español: Cataluña, País Vasco y Galicia, y las convierta así en verdaderas protagonistas de un nuevo tiempo institucional. ¿Podrá ser así el diseño futuro? Por lo pronto, este cronista siente que, donde se encuentre, su abuelo gallego, levantando la copa, brindaría en la forma que siempre lo hacía al celebrar las Fiestas en su refugio familiar de Avellaneda: ¡Salud y República!

 

Al cierre

El 27 de octubre el gobierno de Cataluña que preside Carles Puigdemont declaró, en forma unilateral, la Independencia; pero de inmediato contestó, desde Madrid Mariano Rajoy, que se aplicaría el artículo 155 de la Constitución que determina la destitución del Ejecutivo catalán, se disuelve el Parlamento Regional y se convoca a elecciones para el día 21 de diciembre. Asimismo, es necesario mencionar que esta decisión fue apoyada por el Partido Socialista Obrero de España (PSOE) y el centro derechista partido “Ciudadanos”.

Una vez conocida la actitud adoptada por el gabinete de Rajoy, el propio dirigente catalán, Carles Puigdemont, indicó que debía responderse a esa amenaza que auguraba represión desde Madrid, en forma pacífica y democrática. Por supuesto, se niegan a ceder los cargos y exhortan a los catalanes a restablecer la normalidad, y a los trabajadores, a acudir a sus lugares de tareas como lo realizan diariamente. Sin embargo, estas horas son de incertidumbre y se deambula “por el filo de la navaja”, mientras se realizan manifestaciones multitudinarias, tanto en Barcelona y otras ciudades de la región aplaudiendo la Independencia, y en Madrid, por el contrario, reclamando la unidad de España y rechazando el independentismo. Los días que corren, graves para el pueblo en general, mostrarán el rumbo que tomará España (apoyado Rajoy por la Unión Europea) y Cataluña, una de las naciones, junto con el País Vasco y Galicia, anteriores a la conformación del Estado Español. No obstante, se hace necesario que prevalezca el diálogo, y así se evite cualquier tipo de confrontación que ponga en riesgo la vida de los habitantes de la tierra de Joan Manuel Serrat.