NUEVOS AIRES EDICIÓN Nº 1  | OCTUBRE DE 2017
 

Sólo con Unidad Ciudadana no alcanza, pero sin Unidad Ciudadana es imposible

De esto se trata. Porque la creación de una alternativa a este apéndice del neoliberalismo que hoy gobierna la Argentina, exige ir articulando una Confluencia Nacional de Mayorías que rebase fronteras políticas, que desdeñe sin dilaciones el fantasma del sectarismo o la acechanza de algún dogma trasnochado, que sólo pueden obstaculizar la necesidad de volver a colocar el acento en las cosas que nos unen y no en aquellas mezquindades que, a veces, logran separarnos a los sectores populares. Esto último, fundamentalmente, es lo que potenció el resultado de las elecciones legislativas del 22 de octubre que sirvieron para mostrar la preponderancia conjunta de las corporaciones financieras, industriales, coordinadas con la red hegemónica de medios y la perversa colaboración de una parte sustancial del Poder Judicial. Sin desconocer, por supuesto, una retahíla de errores –algunos de extrema ingenuidad- originados en la entraña misma del espacio Nacional, Popular y Democrático.

No obstante, también quedó revelado que Unidad Ciudadana, como acertadamente lo señalara Cristina,“es la principal fuerza opositora contra el modelo político y social de ajuste. Pero además expresó: “Unidad Ciudadana ha venido para quedarse –y agregó- por eso es preciso ampliar la base de crecimiento, para generar la alternativa que debe tener un claro perfil Nacional y Popular”.

 

En consecuencia, para conseguir ensamblar con lucidez la táctica con la estrategia que habrán de requerir los días que vendrán, no hay que dejarse atrapar por la inmediatez, la fugacidad, por la obsolescencia planificada de todo lo que está ocurriendo aquí y ahora. Debemos tener siempre la mirada puesta más allá del horizonte, porque allí, abrumada de interrogantes y alguna que otra certeza, aguarda el entrañable deseo de un mundo sin trampas como el que sueña nuestro pueblo. De ahí que rescatando la inteligente reflexión del Comandante Ernesto “Che” Guevara, podemos ahora expresar con decisión, exenta de omnipotencia, que “no se vive celebrando victorias, sino superando derrotas.”  Por lo tanto, estimado lector, creemos que ése tendría que ser el rumbo que permitiría hacer flamear la bandera insobornable de la Utopía, en el latido más sensible del corazón de los argentinos.

La Dirección